Qué son y cuales son las plantas medicinales y para qué sirven. Definición y beneficios

¿Qué son y cuáles son las plantas medicinales y para qué sirven? Definición:

Plantas medicinales

Plantas medicinales: Las plantas son organismos vivos que carecen de movimiento (capacidad motora) y al añadirles el adjetivo medicinales, estamos haciendo referencia a aquellas plantas que se emplean para el tratamiento de enfermedades, ya que contienen unos principios activos que pueden ayudar a la curación de determinadas afecciones. Estas hierbas medicinales se pueden usar enteras o por partes. Se extraen, de las partes seleccionadas, las sustancias o elementos necesarios para la preparación de la mezcla siguiendo unas instrucciones bien definidas.

¿Dónde comprar plantas y hierbas medicinales?

Encuentra las semillas, extracto o aceites de estas plantas curativas.

Última actualización: mayo 14, 2019 9:06 pm

Historia de las plantas medicinales

Esta historia comienza en las civilizaciones en las que aún no se sabía ni leer ni escribir pero, se sabía que algunas plantas ayudaban en la curación de heridas o aliviaban dolores.

La utilización de las plantas con fines terapéuticos data del año 4000 a.C. cuando los sumerios emplearon plantas medicinales como el tomillo, el cilantro o la canela. De este hecho se encontraron unas tablillas cuneiformes de arcilla que se encontraron en aquella zona.

En el Papiro de Ebers (1500 a.C), precedente de los actuales tratados de medicina, ya se podían encontrar 700 referencias de sustancias elaboradas esencialmente con plantas.

La medicina babilónica utilizaba principalmente sustancias de origen vegetal. El rey de Babilionia Mardukapalidine II (722-710 a.C.), interesado en estas plantas, mandó construir un jardín con 64 especies de plantas medicinales entre las que se encontraban algunas drogas como el beleño, la mandrágora, el cáñamo o la adormidera.

En las civilizaciones precolombinas también utilizaban hierbas medicinales para la preparación de sus recopilatorios de productos con propiedades medicinales.

Los incas, para curar dolencias de tipo anímico, como por ejemplo los estados melancólicos, prescribían hojas de coca. En la India de la Antigüedad, ya habían sacerdotes que se servían de numerosas plantas que hoy en día se encuentran en cualquier libro de plantas medicinales como son: el jengibre, el aloe o el cáñamo. El manual Sushruta (VI a.C.) menciona 760 plantas, entre ellas muchas tropicales que no se introdujeron en Europa hasta muchos siglos después. En las fórmulas farmacéuticas figuran ungüentos, infusos, electuarios, etc. En las operaciones quirúrgicas se empleaba el beleno o el cáñamo.

Un objetivo muy presente en la medicina india consistía en prolongar la vida de las personas. Los antiguos textos sagrado de la India establecían rituales muy específicos para la recolección de estas plantas medicinales. Uno de ellos era que la recogida de las plantas solo lo podía hacer un hombre que fuera puro y religiosos y debía estar en ayunas previamente.

En la medicina tradicional china, la fitoterapia ha formado parte de su historia desde hace siglos. Los Pen-tsao kang-mou, que son los tratados farmacéuticos chinos, recogen el listado de medicamentos (entre cuyos principios se encuentran elementos de origen vegetal) clasificados en función de su eficacia, potencia o toxicidad. El tratado más famoso es el Li Che Chen del siglo XVI.

Los chinos han aportado muchas plantas y remedios a la medicina actual; un ejemplo de ellos es el té, el ginseng o el ruibarbo.

Farmacopea griega

Los griegos atribuían la salud al equilibrio entre las cuatro cualidades primarias: frío, caliente, seco y húmedo. Por lo tanto la enfermedad aparecía cuando se producía un desajuste en sus proporciones. Teniendo en cuenta estas ideas, cualquier remedio que se aplicara debía estar encaminado a restablecer dicho equilibrio.

A cada una de las especies de plantas se le asignaba un grado de calor, humedad, etc. Estaban convencidos que las enfermedades se debían curar con sus opuestos, es decir, que si existía una enfermedad de las que consideraban calientes, se le debía suministrar una sustancia que estuviera catalogada como fría.

Podemos encontrar dos autores destacados: Hipócrates (460- 377 a.C.) y  Dioscórides (40-90 d.C.).

Retrato de Hipócrates (1787)

Hipócrates (1787)

Hipócrates: Es considerado el Padre de la Medicina. Ya nos hablaba del desequilibrio entre los cuatro humores como el causante de las enfermedades y se relacionaban con las cuatro cualidades primarias: la bilis negra con la tierra, la flema con el agua, la sangre con el aire y la bilis amarilla con el fuego.

Dioscórides: En su compendio De materia médica hablaba de las propiedades curativas de unas 600 plantas. Constituye una fuente indispensable para el estudio de la medicina, de la botánica y de las creencias populares.

La medicina en la Edad Media estaba dominada por la religión. Se creía que las enfermedades eran castigo de Dios por los pecados cometidos y pedían su sanación orando para que se les perdonara. El empleo de las plantas medicinales estaba mal visto, se consideraban como prácticas de brujería y estaban proscritas por la Iglesia.

A pesar de esto, la mayoría de las plantas medicinales y las hierbas en la Edad Media se cultivaban en los huertos porque además de para la medicina, estas especies se utilizaban para aliviar dolores de cabeza o refrescar habitaciones.

¿Para  qué sirven las hierbas y las plantas medicinales?

La fitoterapia consiste en utilizar las propiedades medicinales de los principios activos que contienen las plantas. A cada dolencia se le aplica una planta diferente en función de los efectos que queramos conseguir.

Estas medicinas naturales pueden ayudarnos tanto en la prevención de enfermedades como en el tratamiento, mantenimiento y recuperación del estado físico de las personas. La acción medicinal de lasTé de hierbas medicinales plantas se desarrolla de manera general por todo el cuerpo. Se ha observado que existe una mayor tolerancia en la administración de estas sustancias y poseen menos efectos secundarios que los fármacos. Es importante destacar que esto es así siempre y cuando se respeten las cantidades recomendables. No hay que menospreciar las recomendaciones de estos remedios naturales.

Dicho esto vamos a pasar a describir las propiedades y beneficios de las plantas medicinales con sus nombres:

  • Antiinflamatoria: Ayudan a aliviar enfermedades tanto de origen externo (cuando afectan a músculos o a la piel) como interno(cuando se ven afectado órganos internos). Podemos decir que tienen un efecto doble ya que por un lado atacan el origen del problema solucionándolo y a su vez alivian el dolor. Ejemplo: cúrcuma o la verbena.
  • Antitérmicas: Algunas de ellas ayudan a bajar la temperatura, por lo que serán muy útiles y beneficiosas en aquellas enfermedades que cursen con aumento de la temperatura corporal, ayudando de este modo al sistema inmunológico del cuerpo.
  • Astringentes: Provoca contracción y sequedad del tejido orgánico afectado. Son muy útiles para combatir la diarrea. Ejemplo: Agrimonia
  • Carminativas: Las plantas carminativas ayudan en los procesos de cólicos estomacales, gases u otros inconvenientes gástricos. Estas plantas te ayudan a expulsar los gases  del tubo digestivo, además de disminuir la fermentación intestinal y relajar la musculatura estomacal. Ejemplos: Hinojo, menta o manzanilla.
  • Diuréticas: Debido a algún desequilibrio o mal hábito, el cuerpo retiene líquidos y eso a la larga no es del todo bueno para el organismo. El consumo de plantas medicinales diuréticas ayuda a la eliminación de los líquidos en forma de orina además de expulsar las toxinas acumuladas en nuestro organismo. Ten en cuenta que el abuso de estas sustancias puede ser contraproducente para los riñones. Ejemplo: Diente de león, ortiga o el laurel.
  • Estimulantes: Lo que se consigue es un aumento de la actividad motriz, refuerza la vigilia, la alerta y la atención. Ideales para los momentos de cansancio y fatiga. Ejemplo: Equinacea o la hierba de San Juan.
  • Expectorantes: Las hierbas expectorantes o las plantas expectorantes son estupendas para eliminar las mucosidades que se acumulan durante los procesos infecciosos virales (comúnmente llamados resfriados) que afectan a los pulmones y a las vías respiratorias.
  • Tranquilizantes: La fitoterapia empleada para estos casos beneficia a personas que se encuentran en un estado de nerviosismo o de ansiedad. Ejemplo: Pasiflora, valeriana o ginseng.
  • Laxantes: Remedio natural que facilita la activación de la motilidad intestinal y facilita la evacuación. Por lo tanto se emplearán en casos de estreñimiento. Ejemplo: Regaliz o la malva.

¿Cómo preparar las hierbas medicinales?

Para preparar las plantas medicinales se pueden seguir los siguientes procedimientos:

Hay que tener en cuenta qué tipo de aplicación se va a realizar, es decir, si el uso es directamente sobre la piel o se va a ingerir.

Preparación de las plantas medicinales

A continuación, pasamos a comentar las preparaciones más comunes de estos remedios naturales:

Aceites esenciales: Se obtienen gracias a un proceso llamado destilación. El líquido resultante se puede usar como condimento o para masajes. Podemos encontrar aceites esenciales de lavanda, pino o limón.

Aceites medicinales: Preferentemente de oliva puro, a los que se le puede  añadir otro tipo de plantas digestivas o con otras propiedades, ayudando a la absorción.Tenemos aceites digestivos de salvia, romero o tomillo.

Baños: En el agua donde nos vayamos a sumergir, total o parcialmente, hay que añadir las propiedades de las plantas una vez extraídas por medio de la cocción, de aceites o de sales. Puesto que, como ya hemos visto más arriba, podemos obtener diferentes efectos en el organismo, podemos elegir baños relajantes con melisa o valeriana; si por lo contrario prefieres que provoque un efecto estimulante prueba con la savia, el tomillo o la menta; Si buscas un efecto curativo la hierbabuena te ayudará; por último, si quieres tonificar tu piel no dudes en darte un remojo con diente de león o margaritas.

Dosificaciones: Para una bañera, colocad de medio a un kilo de plantas secas por cada 2-3 litros de agua; en cambio, si son aceites esenciales con 5-10 gotas será suficiente.

Cataplasmas: Para realizar un cataplasma es necesario crear una pasta que es la que se aplicará posteriormente en la zona afectada. Se pueden hacer de hojas, raíces, frutas de plantas frescas machacadas, como la bardana, la cebolla, la col o los higos. Lo que se vaya a utilizar se introduce en un mortero y se machaca hasta conseguir una pasta blanda. Esta pasta la distribuiremos sobre una gasa y la aplicaremos directamente sobre la zona que queramos. Podemos calentar previamente la gasa con una plancha para que proporcione calor seco. Si el cataplasma contiene mostaza, es importante que no se aplique directamente sobre la piel porque puede causar irritaciones.

Compresas: Introduce la planta medicinal en agua una vez que haya hervido. A continuación sumerge un paño en el agua y aplica directamente sobre la zona que quieras tratar. Este procedimiento se debe repetir muy a menudo para que el calor de la compresa ayude también en el proceso.

Cremas y pomadas: Los principios activos de las hierbas medicinales se mezclan con vaselina o con aceites y se le añade una cierta cantidad de agua. Las proporciones utilizadas con: 1/3 de planta medicinal, otro 1/3 de agua y la mitad de grasa (vaselina, aceite de oliva, glicerina). Se deben untar directamente sobre la piel (uso tópico).

Decocción: Este método se utiliza para extraer de partes no aromáticas y duras de la planta sus propiedades. Se hierven dichas partes durante 10-15 min, para asegurar de que se hayan extraído sus principios activos y después se deja reposar unos minutos.

Enemas: Se prepara una infusión o cocción de las plantas y se aplica en casos de estreñimiento, inflamaciones anales o hemorroides. Para ello, se puede utilizar llatén, hoja de roble y zaragatona.

Gargarismos y enjuagues: Se realizan gárgaras con  tinturas o infusiones para mejorar las afecciones de la garganta y la boca aprovechando los efectos antisépticos y antiinflamatorios de las plantas medicinales. Permiten eliminar los exudados provocados por la inflamación.

Infusión de hierbas medicinalesInfusiones: Las infusiones son las preparaciones más conocidas y utilizadas, ¿quién no se ha hecho alguna vez una infusión después de comer?. Es un método muy eficaz para extraer los principios medicinales de las plantas, cuando se trata de tallos, hojas o flores.

Para que realmente obtengamos la infusión de la planta, no es necesario echar la planta con el agua hirviendo, sino que cuando el agua empieza a hervir, se retira del fuego y es en ese momento cuando se le añade.

El tiempo de reposo dependerá del tipo de planta que estemos usando. Por ejemplo, una infusión de té verde es recomendable mantenerla en el agua unos 40 segundos, debido a que los taninos que contiene se van perdiendo y el gusto se vuelve más amargo. Por lo general se suelen mantener entre 5 y 10 minutos.

Inhalaciones: Las hierbas medicinales se echan en el agua hervida y a continuación, debemos cubrirnos con un trapo o toalla para inhalar los vapores que se desprenden. En los estados febriles, provoca sudoración y ayuda a disminuir la temperatura. Facilitan el drenaje de las mucosidades de las vías respiratorias. No obstante, si padece alguna enfermedad respiratoria crónica consulte con su médico previamente.

Jarabes: Es el mejor alternativa para consumir los extractos de las plantas cuando no nos gusta su sabor tan amargo. Son elaboraciones realizadas con hierbas, azúcares y agua. Las proporciones son: medio kilo de azúcar o miel por cada litro de agua empleada en la decocción de la planta medicinal empleada. Estas cantidades se pueden variar en función de la consistencia que queramos para el jarabe.

Maceración: Se introduce la planta en el agua fría o en alcohol  alrededor de 24 horas y después se cuela. El resultado es un líquido poco concentrado pero que contiene los componentes de la planta sin alterar, ya que no se ha sometido a temperaturas altas.

Polvos y cápsulas: Las cápsulas o pastillas son muy comunes en la medicina convencional y también se pueden emplear en remedios caseros con plantas medicinales. En este caso, se emplearán las hierbas en polvo que se introducirán en cápsulas de gelatina. Es muy importante conocer el tipo de planta que vamos a ingerir y sus principios activos.

Tinturas: Es la forma líquida concentrada de una planta que se conserva en alcohol, conservándose todas sus propiedades. Se suelen utilizar alcoholes entre 45 y 90 grados.

Ungüentos: Los ungüentos se caracterizan por ser una mezcla de a base de grasas o aceites mezclado con las plantas medicinales. Su aplicación es de uso tópico, es decir, que se debe extender sobre la piel. Recomendamos hacer una prueba en una pequeña zona para ver si hay algún efecto no deseado.

Las proporciones son: 500 gr de vaselina o parafina y 60 gr de planta seca para conseguir un tarro.

Vino medicinal: Es la maceración de una planta seca en un líquido que posee un cierto grado alcohólico. El vino, además del consumo que tiene acompañando grandes platos, también puede ser empleado en la preparación de remedios caseros en los que se utilizan plantas medicinales.

Zumos: Podemos obtener también los beneficios de las hierbas preparándolos en forma de zumo. Se puede aprovechas las propiedades saludables de las frutas y sumarlas a los beneficios de las plantas.

El contenido aportado en este artículo debe ser utilizado como fuente de consulta. En caso de duda, ha de ponerse siempre en contacto con un facultativo.

Summary
Plantas medicinales
Article Name
Plantas medicinales
Description
Beneficios de las plantas medicinales.
Author
Publisher Name
Plantas y árbol.com
Publisher Logo
Publicado en Plantas y etiquetado , , .